En el contexto de la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, la competencia en normas tecnológicas se ha convertido en una parte importante de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. Las normas tecnológicas tienen un valor económico, de seguridad e ideológico, y la competencia estadounidense en normas tecnológicas busca asegurar la supremacía estadounidense en este ámbito, así como proteger los intereses económicos de Estados Unidos, garantizar la seguridad nacional estadounidense y defender los valores estadounidenses. En el marco de la competencia en normas tecnológicas con China, Estados Unidos ha tomado una serie de medidas clave, como la presión diplomática, la reforma del sistema y la formación de alianzas. En el ámbito de la presión diplomática, Estados Unidos busca desacreditar las normas chinas y disminuir su valor internacional. En cuanto a la reforma del sistema, Estados Unidos refuerza la intervención del gobierno en el ámbito de las normas tecnológicas y compite con China en este ámbito. En lo que respecta a la formación de alianzas, Estados Unidos está creando alianzas en el ámbito de las normas tecnológicas sobre la base de valores comunes, con el fin de excluir a China del desarrollo de normas internacionales. Sin embargo, la competencia estadounidense en normas tecnológicas con China enfrenta ciertos desafíos, entre ellos: en primer lugar, la intervención del gobierno estadounidense en el ámbito de las normas tecnológicas tiene sus límites, y el refuerzo de la intervención gubernamental y la competencia con China en el ámbito de las normas tecnológicas no ha logrado un amplio consenso interno; en segundo lugar, Estados Unidos y sus aliados tienen divergencias sobre la elaboración de normas tecnológicas, especialmente en lo que respecta a la competencia entre Estados Unidos y la Unión Europea en el ámbito de la supremacía de las normas tecnológicas. China debe implementar una estrategia de normalización, promover el trabajo internacional en el ámbito de la normalización y resolver activamente los conflictos diplomáticos entre Estados Unidos y China en torno a las normas chinas.